Un poco de historia
Creado en 1954, este acontecimiento anual tiene lugar en marzo en la prestigiosa Salle des Etoiles del Sporting Monte-Carlo. Desde 1964, a instancias de la Princesa Grace de Mónaco y tras la creación de la Fundación Princesa Grace, el Bal de la Rose se ha convertido en un evento benéfico.
Este encuentro social reúne a la alta sociedad internacional en torno a un acontecimiento excepcional. Durante una noche, ilumina el Principado con luz y esplendor, sumergiéndolo en un ambiente festivo y brillante.
El Bal de la Rose es un símbolo de glamour y mantiene la fascinante leyenda de Monte-Carlo, que contribuyó a crear. Su aura es tal que atrae a numerosos visitantes anónimos que desean vivir en primera persona el sueño y el encanto de Mónaco.
Entre tradición y modernidad
Espectáculo deslumbrante en un marco fabuloso, el Bal de la Rose tiene cada año un tema diferente, representado por artistas y tendencias innovadoras. Grandes nombres como Karl Lagerfeld y, más recientemente, Christian Louboutin, se encargan de la organización artística de la velada, eligiendo el tema (La Habana, la Secesión vienesa, Manhattan o los locos años veinte), la decoración floral o incluso la cena, siempre con la aprobación de S.A.R. la Princesa de Mónaco.S.A.R. la Princesa de Hannover, dando vida al glamour que le es propio, invitando a todos a una dimensión casi surrealista.
Del glamour a la generosidad
El Baile no es, sin embargo, una simple reunión social, destinada únicamente a los placeres de la fiesta. Se trata, ante todo, de un acto benéfico internacional, en el que todos los beneficios de las rifas y otros premios excepcionales (esculturas, cuadros, etc.) se destinan a la Fundación Princesa Grace desde 1964. La misión de la Fundación es ayudar a las personas con dificultades y a los niños desfavorecidos, desarrollando iniciativas humanitarias y filantrópicas.